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martes, 23 de mayo de 2017

Hay vida después de un Maratón.

Claro que la hay, aunque no lo parezca, aunque el denominado fenómeno "Maratón Blues" apague de manera temporal nuestro incansable ánimo o parezca que simplemente hay una sensación de vacío existencial después del subidón que da una carrera de esta dimensión...hay vida.

En mi caso he abierto un poco el campo y he diversificado actividades. Aprovechando que no tengo un plan específico que "ahogue" mi ya ajustada agenda ahora aprovecho para ir más al gimnasio y fortalecer con planes personalizados de tonificación, dar más pedales en la sala de ciclo y seguir buscando un hueco donde dar alguna clase de ciclo sobre la tarima, todo esto se lo he quitado de tiempo a las zapas de correr, pero estamos en una época del año donde pierden algo de protagonismo, precisamente para recobrarlo con aires nuevos pasado el verano. Menos kilómetros para descansar la cabeza y las patas y nuevas actividades para fortalecer y renovarse.

Por el momento no hay objetivos claros a la vista, toca atender a la familia y una pequeña reforma en casa que no dejará tampoco mucho tiempo, así que vuelvo a la esencia que lo inició todo, disfrutar haciendo lo que más me gusta y lo que más me apetezca en cada momento.