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miércoles, 3 de enero de 2018

San Silvestre Vallecana 2017-La Crónica


Un año más tocaba enfundarse la camiseta Nike de turno y finalizar el año de la mejor manera posible, corriendo, y en esta ocasión acompañando a mi compañero Martín, experto ciclista pero corredor novato, con el firme propósito de hacer una vez al menos la Vallecana.

Tras una ardua preparación de siete meses Martín se presentaba en la línea de salida de Concha Espina con la pila de ilusión cargada al máximo, así como le de su cámara de acción, para no perderse detalle de esta gran fiesta.


Todo preparado y a punto de salir de casa.
EL ambiente ya se respiraba denso en el metro, sobre todo al hacer el trasbordo a la línea más afectada, la 10, el color azul era el predominante en andenes y vagones, no cabía ni un alfiler, casi ni nosotros XDD.


Al llegar al Santiago Bernabéu nos sorprende el viento y una ligera lluvia que hacía presagiar lo peor para el desarrollo de la carrera. Mojarse no era tan malo, pero el viento hace bajar mucho la sensación térmica y mojados podríamos llegar a pasar algún momento incómodo, pero igual que se presentó la lluvia y el viento, desaparecieron, y diez minutos antes del pistoletazo de salida no quedaba más que algún vago charco de recuerdo.

Km 1-2:
 A las 18:15 pasadas daban la salida y ya nos encontrábamos subiendo la primera rampa de la carrera, Concha Espina, poco después frenazo en el giro hacia la calle Serrano para volver a coger ritmo, marcamos el primer kilómetro en 7 minutos justos pero el segundo kilómetro, ya con la carrera más abierta y en recto bajamos a 6:12, íbamos empezando a llenar la hucha de segundos para la penalización de los últimos kilómetros de carrera.

Km 3-4:
 La bajada seguía su curso por la calle Serrano y marcábamos 6:20 en el tercer kilómetro. Martín se encontraba concentrado, vigilando al más mínimo detalle sus sensaciones en carrera, disfrutando lo justo de lo que pasaba a su alrededor y controlando sus zancadas y el compás de sus pulsaciones. Llegado a ese punto de comodidad en carrera y de control absoluto nos plantábamos en la Puerta de Alcalá, kilómetro 4 en 6:16.


Km 5-6:
  Pasada la Diosa Cibeles giramos a la izquierda y llaneamos por el Paseo del Prado (ese gran olvidado) que pasa ante nuestras zapatillas en todas las ediciones de esta prueba como una exhalación y nos lleva hasta el ecuador de la carrera marcando este quinto kilómetro en 6:14. Sin solución de continuidad seguimos este largo llano hasta Atocha donde el público y una animada orquesta acompañan nuestras zancadas, poco después, en el comienzo de la Av. Ciudad de Barcelona encontramos el arco del sexto kilómetro realizado en 6:42, tocaba economizar y guardar en estos kilómetros de llano.


Km 7-8:
 Encaramos los últimos metros más agradecidos de la carrera, atravesamos el Puente de Pacífico y marcamos el kilómetro 7 en 6:36, el ritmo se aploma definitivamente a la espera del trazado más duro, el kilómetro 8 cae en 6:58 y toca apretar los dientes, la cuesta de la Albufera se cobra víctimas a nuestro alrededor. Numerosos chavales con la mitad de años que Martín comienzan a caminar a lo The Walking Dead ante la pronunciada cuesta vallecana, la San Silvestre Vallecana no sería la misma sin esta cuesta, cercana a vencerla Martín levanta la mirada, suspira, aprieta los dientes, el trabajo es intenso, las piernas pesan y los kilómetros anteriores han hecho mella, pero mi compañero se pega a mi y continúa su particular pelea con la cuesta, nos anima Isa que, como todos los años me hace de soporte en carrera y de apoyo en los momentos difíciles, grito de ánimo y apenas algo más de 100 metros para superar el escollo.... hecho... vamos derechos a la Meta, esta cuesta hará más grande el triunfo final, no hay duda.

Km 9 y Meta:
 Al poco de vencer a la Albufera aprovechamos una pequeña bajada para recuperar el aliento. La iluminación en estas calles es bastante escasa y el espacio para moverse también es escueto, calles estrechas y mucho público animando, kilómetro 9 a la saca en 7:47 arrastrando la penalización de la cuesta, 1000 metros más y estamos en la deseada línea de Meta.
Los últimos metros se hacen largos, el arco de Meta casi no se ve en esta carrera hasta que se hace un codo a izquierdas, bastante acentuado y en subida, pero la cara de Martín se ilumina al encontrarse con el final de esta aventura y comprobar que el esfuerzo tiene sus frutos.

Llegamos a la Meta marcando el último kilómetro en 7:14 totalizando un crono de 1:08:05.
Nos fundimos en un emocionado abrazo cargado de satisfacción y agradecimientos mutuos, Martín a mi por servirle de algún modo de consejero en su preparación y acompañante en carrera y yo a él por permitirme acompañarle en un momento tan solemne, en estos mágicos 10 kilómetros que son el fruto de un duro y tenaz trabajo desde el mes de junio y que han desembocado en la consecución de un reto conseguido.

Felicidades Martín.... y a ir pensando en la siguiente.


Aquí os dejo el vídeo que resume todo lo vivido este 31 de Diciembre...