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miércoles, 30 de abril de 2014

Rock and Roll Madrid Maratón (Mapoma 2014) - La Crónica

Esta no es la historia de una carrera normal, de un día corriente. Esta es la Crónica del día que no sólo terminé de confirmar que la Comunidad Runner no es una Comunidad cualquiera, es una familia, una gran familia, mucho más allá de un nutrido grupo de amigos, y , aparte de todo lo anterior, la Crónica del día en que conquisté mi Noveno Maratón.

Para comenzarla nos tenemos que trasladar dos días antes, a la Feria del Corredor en la Casa de Campo, allí tenía una cita importante con amigos corredores durante todo el día, durante esta jornada que no se hizo en absoluto larga pude disfrutar de la compañía y el calor de multitud de amigos del ámbito Bloguero, Twittero o Facebookero que se unían a mí en un gesto. Antes de ellos, una gran Organización y un atleta de élite ya habían puesto su grano de arena, la base para que este gesto, este proyecto, llegue a buen fin y dé sus frutos. Muchos de vosotros ya sabéis de que se trata, tanto los que lo saben como los que no han tenido la oportunidad leeréis muy pronto de que se trata, creo que merecerá mucho la pena, con esa intención se hace.

El caso es que en esta jornada de recogida de dorsal pude codearme con ilustres como:

María Caballero y Manuel Villares.
                                             


Juan Antonio y Yolanda.
                                                       

Y otro largo etcétera de amigos que iban a compartir la mañana del domingo en una distancia o en otra.

El sábado se mostraba algo más tranquilo, diez minutos de elíptica y una pequeña serie de fuerza del tren superior para matar un poco el gusanillo. Después de comer, estrategia pura y dura, dejar el coche en los aledaños del Retiro para no sufrir al día siguiente las apreturas del suburbano a la vuelta de la carrera y reconocimiento de la zona de Meta.


Y paseo por las calles donde mi "equipo técnico" me hará las esperas.

Calle Mayor esquina con Bailén. Mi "soporte técnico"
                                 

En esta última instantánea el arco iris parece premonitorio de lo que está por venir   ; )

                                                      El Dia de la carrera:

6:00 de la mañana, suena el despertador, me sorprende, he dormido muy bien, pocas horas para mi gusto, no más de seis, pero he dormido de un tirón y no me levanto con sueño, toca desayunar pronto para hacer una digestión placentera, un par de tostadas de las que hace mi "soporte técnico", un par de tostadas de pan casero con una chispa de margarina y mermelada, un café con soja y mi pastillita para la garganta, que me tuvo la última semana en vilo pero que con una visita a tiempo al médico fué curada.

La mochila ya estaba practicamente preparada desde el día anterior, toalla, camiseta para cambio, geles, bolsitos, mi "legendario" pañuelo, teléfono, botella de agua para el camino hacia el Retiro, cámara de fotos y el almuerzo de mi "soporte técnico" para media mañana (imprescindible).

En el metro, poco a poco ascendía el número de viajeros de corto a medida que nos acercábamos a las estaciones de influencia, olor a Réflex, comentarios de estrategias, risas, nervios… Ambiente inigualable, el de las grandes citas.

Al llegar a la puerta principal del Retiro nos encontrábamos con buena parte del ilustre mundo bloguero, en esta foto "robada" del blog de Tania están las pruebas.



Poco después bajábamos al punto de encuentro oficial de estos últimos años. La Organización no ha ocupado este espacio con la salida de la carrera del 10K en Cibeles y podemos volver a encontrarnos un año más en este marco incomparable de la ciudad. Allí una vez más aprovechábamos para realizar una nueva fotografía con el mensaje a nuestro amigo Sergio, El Gato con Botas, este año no le es posible acudir a la cita en persona pero está en nuestro corazón, y muy presente. La fuerza y el ánimo que hoy rebosa en nuestras almas también van insertadas para él en esta imagen.


No hay tiempo para más, se ultiman los preparativos para la salida, geles, gafas de sol, teléfono, Metro Bus para el "por si acaso", despedidas, prisas, los mejores deseos y cada uno consigo mismo al punto del cajón asignado que consideremos más propicio.

Esos momentos de soledad a escasos instantes del pistoletazo de salida son mágicos y cunden como nada en el mundo, repasas el recorrido 3 veces más, sabes que tu "soporte técnico" te espera en el 19,5 y en el 34, que llevas cuatro geles para empezar a tomar a partir de la primera hora de carrera, que en este caso concreto corres con el imborrable recuerdo de seres queridos que ya no están contigo pero que te están viendo desde muy arriba con orgullo, para ellos tienes mil besos y muchas cosas que decirles, que contarles…. por supuesto, Sergio, que se viene conmigo a disfrutar de nuestra distancia, mi hijo David que tiene sus obligaciones en casa y esta vez no vendrá a verme pero está en contacto con mi soporte… en fin, estás en todos los sitios cuando realmente te encuentras en medio del paseo del Prado en mallas y con unas gafas sicodélicas esperando que alguien pegue un tiro al aire para salir corriendo.

A las 9:04 cruzo la línea de salida y me embarco definitivamente en una nueva aventura maratoniana. En el primer kilómetro puedo saludar a integrantes del Club Maratón de Cartagena, club al que pertenece el archiconocido Javi "Espíritu González" y tras el saludo y la correspondiente ración de "suertes" varias continúo subiendo la Castellana.

Llegado el kilómetro 6 dejábamos la subida tendida de la Castellana y le dábamos un respiro a las piernas, a partir del kilómetro 7 bajábamos Bravo Murillo, lugar ideal para ir recuperando las patas y el crono que se hubiera podido quedar por el camino, en mi caso me puse el guión de las 4 horas para dar una referencia a quen me esperaba en algún punto del recorrido y por el momento contaba con una buena dosis de minutos de antelación, siempre me ha gustado llegar puntual a las citas.

En el kilómetro 12,5 saludaba a mi primera "visita" en carrera, un compañero de trabajo atento al paso de la multitud multicolor me daba los primeros ánimos en un momento de carrera muy animado, gracias Alberto.

Desde ese encuentro los kilómetros caían solos, incluidos por la temida calle Santa Engracia, novedad de esta edición y picando hacia arriba pero sorpresivamente pasó sin pena ni gloria, el centro de Madrid esperaba.

La subida por Gran Vía un clamor, allí saludaba a Luis Blanco del programa "A tu ritmo" de Vinilo FM apostado en Callao, en la bajada por Preciados podía ver a Javi Pintos guapísimo de la muerte él con su camisa negra y a menos de un kilómetro, ya lo teníamos programado como un reloj suizo, me esperaba mi "soporte técnico", la veía a lo lejos, en la curva que trazábamos por Mayor para entrar en Bailén, allí estaba ella, y por supuesto, yo, que siempre llego puntual a mis citas y si puede ser con tiempo mejor, me paro ante ella y la doy un beso, solo puedo decirle que en gran parte gracias a ella sigo estando ahí, que nunca la dedico un momento como ese en carrera, a lo sumo un choque de manos así que hoy tiene un beso, TE QUIERO. Y sigo el camino con el Palacio Real a mi izquierda. Nos vemos en 15 kilómetros, pienso.

La subida por Ferraz como todos los años, anodina, de bajón después de haber vivido momentos fulgurantes en Sol, pero es lo que hay, tras la bajada por el Parque del Oeste otra tal vez peor, la subida por la Av. de Valladolid, recta larga y tediosa como ella sola, preludio del clamor de Príncipe Pío y la entrada a la Casa de Campo.

Precisamente es en el acortado trayecto por la Casa de Campo donde puedo saludar a otros dos amigos, Javi Unyko y Tomás Soria haciendo fotos el primero y rompiéndose las manos el segundo animando a todos los que pasábamos por el kilómetro 29, gracias amigos.

Sin darnos cuenta salíamos de la Casa de Campo, a mi gusto mejor así, este parque ha pasado a mi manera de ver las cosas en el Maratón, de ser un punto de inflexión en la carrera a ser una pausa de paz y de reordenamiento de ideas, un diez a la organización por este recorte en la Casa de Campo.

Bajábamos por el kilómetro 30, Av. de Portugal pensando en la horquilla de la Virgen del Puerto, este tramo comienza a dejar ver lo que se avecina, las bromas se van dejando a un lado y se empiezan a apretar los dientes, es la hora de la verdad, giro a la derecha, la Ronda de Segovia y su mítica cuesta nos espera como todos los años, con una salvedad, arriba, casi en el kilómetro 34 me espera mi "soporte técnico", culo apretado, la mejor de las sonrisas, ¡¡no hay dolor!! ¡¡Me esperan arriba!! y como casi un cohete me presento ante ella de nuevo, puntual y casi como un pincel. Otro beso, que menos, a ti, que te quito horas de dar un paseo o ir a tomar algo para entrenar, y el día que no me apetece, que no me encuentro, eres tú quien me animas a salir, muy bonito escribir semanas de entrenamiento de más o menos calidad, lo que no se cuenta es el impulso secreto con el que cuento. ¡¡Nos vemos en Meta!!

La llegada a Atocha espectacular, un pasillo de público dando ánimos, sacando de nosotros lo que parece inexistente nos da un nuevo impulso para afrontar el nuevo recorrido final impuesto, mucho más vistoso, a mi gusto igual de sufrido pero repartiendo el esfuerzo de otra manera, con la bajada por Príncipe de Vergara que es un auténtico homenaje para las patas y el corazón.

Entrada al Paseo de Coches, la busco, a pocos metros la veo, ahora sí, sólo un choque de manos, quiero llegar a Meta, recoger mi ansiado premio y abrazarla fuerte. Antes saludo a mi entrañable amigo Jose, encumbrado este año en una grada y llamándome a voces el tío, último empujón de fuerzas que me ponían en la Meta, una vez más, la Novena de mi vida, la Séptima en Madrid, mirada al cielo, ¿ves Abuela? De esto es de lo que te quiero hablar, Roberto, compañero y amigo, te fuiste hace 8 años y el primer Maratón lo hice tuyo, ya van nueve y no dejo de acordarme de tí cada vez que alzo los dedos al cielo mientras cruzo la Meta, gracias por todo.

Pasada la Meta vuelvo a la realidad, busco a la tía más buena de la línea para que me ponga la medalla y recibo el avituallamiento de otras dos voluntarias y amigas, Cristina y Natalia incombustibles las dos, gracias por vuestra felicitación y los dos besazos de Natalia, me los guardo en el bolsillo de los recuerdos.

A la vitrina de Maratones.

Paso el punto de no retorno mientras apuro un plátano porque tenía más hambre que el perro de un ciego y en nuestro punto de encuentro nos volvemos a ver, mi "soporte", Isa, está de nuevo esperándome, un abrazo, un beso, un… no sé que decir que no suene a tópico, bueno, pues nada, buscamos un voluntario que inmortalice el momento.



Todavía daba tiempo a encontrarnos con María y Raimundo, dos ilustres tuiteros y experimentados maratonianos.

Con Rai y María.

Conclusiones: Evidentemente no hay dos Maratones iguales, este a mi gusto ha sido el más disfrutado, sin presiones de tiempos, ni nada por el estilo. El físico también nos ha respetado, ninguna molestia extraña quitando las típicas que surgen de 42 kilómetros pateando Madrid.

La organización de diez, no incluyo en esta nota lo que contaré en la siguiente entrada, solamente incluyo en ella la feria, reparto de dorsales, salida, avituallamientos y final de carrera, todo desde mi prisma, perfecto, el nuevo trazado me ha encantado, quitar CdC por Paseo del Prado y demás para mi gusto un acierto.

Me he reconciliado con el Maratón, desde el plantón a Castellón no lo veía claro, este domingo mi ciudad y Filípides se han confabulado para que vuelva a disfrutar como se merece de esta fiesta del atletismo, además el planteamiento que he seguido en esta carrera ha sido también fundamental.

Nos vemos en 2015.