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domingo, 27 de noviembre de 2016

Maratón de Valencia. La Crónica.

Las cinco de la mañana y tocaba levantarse.
La carrera empieza a las 8:30 y hay que desayunar temprano, se respira tensión en la habitación, un silencio que lo dice todo, la hora de la verdad se está acercando.

Una vez preparado todo nos disponemos a dirigirnos a la zona de la salida, en esta ocasión el Centro Comercial más cercano a la Ciudad de las Artes y las Ciencias ha habilitado desde las 6:30 su aparcamiento para los participantes del 10K y del Maratón, hemos llegado a las 7:00 y el parking está bastante lleno. El ambiente es espectacular.


Después de hacer algo de tiempo en el interior del CC salimos a la calle, hace fresco mañanero, las previsiones de tiempo dan unos 15º de media durante la carrera, nublado, 53% de humedad y viento de 10-15 km/h de suroeste. Condiciones casi ideales para correr.


A las 8:10 nos despedimos Isa y yo, en mi caso directo al cajón de salida, en el caso de Isa dirección al kilómetro 10 de carrera, primer punto de encuentro nuestro, todo está medido desde la previa del sábado, desde la salida hasta el km 10 tiene unos 20 minutos andando.

De camino a mi cajón puedo saludar a Paco de los Drinking Runners. Por desgracia en esta ocasión se lesionó durante la preparación para esta carrera y aún así ha viajado para ayudar y echarnos una mano. Gracias compañero, gran abrazo previo a la salida.

A las 8:30 sale puntual el grupo de favoritos, seis minutos después se espera nuestra salida, mirada al cielo, comienzan los últimos 42 y pico kilómetros de esta aventura.

La Carrera:

Kilómetros 1-5: Primeros compases de cierta incomodidad en general, estoy muy cerca del grupo de las liebres de 4 horas y no se estira. Se ha formado un tapón de gente y las liebres oscilan sus ritmos entre los 5:40 y los 5:30. Son los ritmos que tengo en mente pero no quiero que me los impongan, busco salir de ese tapón pero somos bastantes haciendo lo mismo, toca tener paciencia y esperar, absurdo buscarse un accidente saltando bordillos como un par de valientes que veo que lo intentan con sendas caidas.

Kilómetros 6-10: Continúo pegado a las liebres de las 4 horas, ellos siempre por delante, haciendo la goma, les dejo irse a momentos y me acerco en otros, me siento un poco pesado, sensaciones normales después de la carga de hidratos de los últimos días. En el kilómetro 10 me encuentro con mi Staff Técnico, todo va según lo previsto, un par de minutos por encima de lo que le marqué, en un cálculo para 4 horas.

Kilómetros 11-15: Primer gel en el 11, todo correcto, las liebres pegan un bajón cosiderable y el grupo formado se estira. Paso a las liebres aunque soy consciente de que me cogerán de nuevo. El plan ha sido para rondar los 3:45-3:50 pero los primeros compases de carrera y mis sensaciones de inicio me dicen que estaré por las 4 horas, acomodo definitivamente el ritmo a lo que quiero, sin tirones, y busco el kilómetro 15, el punto que pone fin a  mi tercer parcial.

Kilómetro 16-20: Quizá la parte más rápida de la carrera, el tramo de paso por Mestalla, en cierta bajada, me da una pizca más de velocidad, me empiezo a encontrar más suelto, ya no hay pesadez, es momento de poner cabeza y no dejarse llevar. En esta franja, coincidiendo con la segunda vez que me encuentro con Isa marco el kilómetro 18 como el más rápido de estos cinco kilómetros (5:25).

Kilómetro 21-25: Sigo suelto, son unos kilómetros de mucha fluidez que pasan rápidos, muy contrastados con los 12 primeros que fueron tediosos. Los ritmos van muy parejos a los del anterior bloque y en el km 24 vuelvo a ver a Isa, esos dos minutos de déficit del km 10 han desaparecido, no está mal el dato pero hay que seguir echando el freno porque no hay que dejarse llevar por un ritmo engañoso, queda poco para que comience el verdadero Maratón y echo el segundo gel al cuerpo.

Kilómetro 26-30: Aplaco la alegría cogiendo ritmos entorno a 5:36. de hecho clavo este ritmo en los kilómetros 28, 29 y 30, estamos entrando en el centro de la ciudad, se respira ambiente y fiesta.

Kilómetros 31-35: En este séptimo tramo se empieza a acumular el esfuerzo, los ritmos bajan llegando a los 6:00 en el comienzo de este bloque y recuperando a los 5:43 en los siguientes kilómetros, el avituallamiento del 35 pone punto y final a la placidez y aprieto los dientes para el último bloque objetivo, el octavo.

Kilómetro 36-40: Cuantas veces nos hemos visto aquí Filípides y yo....Este es el momento donde más duro se muestra, pero llegados aquí sabe que va a tener que dar un plus muy importante más para detenerme, porque a estas alturas me he convertido más lento, pero practicamente invencible. Los ritmos rondan los 6:00-6:20, pero sé que la victoria es mía. Busco el kilómetro 40 entre los ánimos del público y los tambores de los grupos de animación que suenan como tambores de guerra en mis oidos. Veo muy cerca la Ciudad de las Artes y las Ciencias.

Kilómetro 41-Meta: La larguísima, casi eterna recta en bajada me vuelve a dirigir a los ojos de Paco, del cual casi paso de largo y apenas puedo saludar. Casi imposible evitar un nudo en la garganta en la bajada empedrada que dirige a los aledaños del complejo de la Ciudad de las Artes y las Ciencias, lugar donde voy a coronar mi Duodécimo Maratón.
Entro en los últimos 195 metros, miro arriba, a la derecha, buscando a Isa, misión imposible entre tanta gente... 100 metros, 50....20...10... la gloria.... de nuevo conseguida, trabajada como siempre en los kilómetros finales pero con el mejor final posible.





No deja de sorprenderme esta distancia. No sólo me está descubriendo lugares y gente maravillosa, también pone a prueba mi capacidad de análisis y mi resistencia mental cada vez que me enfrento a ella. Es adictiva, en los kilómetros duros no sabes que pintas ahí y mientras escribo estas líneas ya estoy pensando en la(s) próxima(s)...

Lo mejor de este fin de semana:

La organización del evento, en lo que a mi respecta más que correcta aunque dudo que meter más corredores en próximas ediciones pueda llegar a ser positivo.

La carrera en sí, genial, tanto por recorrido como por los voluntarios y grupos de animación, sin todos ellos sería muy complicado llevar a cabo un evento de estas dimensiones.

Los vecinos de Valencia, animando incondicionalmente, estrechando algunas vías interminables con sus aplausos y voces eternas de ánimo, algunos ofreciendo fruta.... Sus gestos hacen esta carrera inolvidable.

Lo peor:

Que se ha hecho corto. Pero eso no es culpa de nadie jajajajaja.

Tras la carrera vuelta al hotel a por la merecida ducha y la comida. Después 360 km más de coche de vuelta a Madrid repasando en voz alta junto a  Isa los momentos vividos en un fin de semana para enmarcar en la capital del Turia, asegurándonos que no será el último.

Gracias Valencia.