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domingo, 6 de noviembre de 2016

Nos volvemos a ver.



En dos semanas volvemos a encontrarnos.

Tú, tan temido como amado, reconozco que me has dado muchísimo más de lo que me has quitado, que no ha sido poco, porque el tiempo, lo más valioso de lo que dispone el hombre, no se recupera, pero si se invierte bien te garantiza muchas satisfacciones.

Lo encantador de tu condición es que eres capaz de diluir esa garantía y convertirla en dudas. Cuántas veces me habré preguntado si el camino que estoy tomando de cara a cada una de nuestras citas es el correcto, porque me vas desgastando en cada jornada, moral y físicamente, pero a la vez me estás fortaleciendo, me voy haciendo más duro y más temeroso...que curioso, que contradictorio es todo, es de locos esta relación,

Quizá por ello nos seguimos encontrando, porque en cada nueva cita me ofreces algo nuevo, sacrificio, dolor, ilusión, trabajo, amigos, motivación, dudas...

En una ocasión llegaste a doblegarme a una semana de llegar a la línea de salida, me venciste mentalmente, estaba bien físicamente, con piernas y caja para afrontar nuestra cita, pero mi cabeza no hacía el equipo necesario para enfrentarnos y decidí posponer unos meses después el encuentro para volver a degustarte como mereces.

Aquí me tienes otra vez, como te decía al principio de este post, me has quitado mucho tiempo de estar con los míos, me has llenado la cabeza, una vez más, de dudas y las piernas de dolores, pero me has vuelto a hacer, una vez más, más fuerte, y has enriquecido mi persona y mis relaciones sociales. Me has demostrado hasta el día de hoy que sigo buscando un límite y que sigo lejos de alcanzarlo.

Dentro de dos fines de semana te voy a sentir muy bien acompañado de familia y amigos, y voy a dejar todo lo que tengo dentro para alcanzar esa ansiada línea de meta y volver a sentirme único, invencible.

Un placer volver a cruzar mi acero contigo Filípides, en esta ocasión nos vemos en Valencia.