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jueves, 6 de junio de 2013

La vida después de Mapoma.

Dicen que después de un Maratón la sensación de vacío te inunda y entras en el llamado Maratón Blues, ese espacio de tiempo durante el cual la desidia y la desgana se va apoderando del corredor envolviéndole en una espiral de vaguería oscura.

El caso es que desde que acabé Mapoma no he parado en cierto modo. Bien es cierto que las salidas son alguna menos pero el kilometraje de cada una de ellas se mantiene en unos niveles que por estas fechas suelen ser bastante inferiores en años anteriores. Parece como que rodar menos de 10 kilómetros no me llena y que las patas se quedan a medias.

190 km en 17 salidas desde el 29 de Abril hasta ayer y sin miras puestas en carreras hasta después del verano. Sigo pensando en algún Maratón para otoño, me sigue llamando Castellón y el MMP del año pasado, pero también me gustaría algo en Noviembre para tener algo más de descanso para preparar el Mapoma siguiente.

El veranito por tanto tranquilo. Los planes para otoño no me agobian y la exigencia comenzará en cualquier caso a partir de Septiembre, que el calor lo llevo peor. Haré caso a los más expertos veteranos y los rodajes pachangueros los animaré con alguna sesión de series cortas que me molan y buenas pateadas por el campo para recordar el Camino de Santiago del pasado año y por supuesto, ahora toca disfrutar de los rodajes con amigos y familia y algún que otro entreno con alguna corredora nobel que se ha estrenado bajo mi batuta esta semana. Lo mismo agrandamos la familia runner...