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domingo, 27 de febrero de 2011

Media Maratón de Latina o cómo nació un nuevo fondista.

Fotografía cortesía de Foto Runners


Llegó el día, las 6:30 de la mañana sacudían el despertador un buen domingo 27 de Febrero, fresco y ventoso pero que no alteraba para nada un gusanillo especial que esta mañana recorría mi interior.

En ésta ocasión no sólo se trataba de que encaraba la tercera Media del año, esto era mucho mas grande, iba a asistir en directo al bautismo en la distancia de mi compi de entrenos Andrés, el cual, tuvo la deferencia de permitirme ser su acompañante en esta inolvidable experiencia.

Tras los preparativos previos y el desayuno cogía el coche y a las 8:10 ya tenía en la mano el chip, cinco minutos despues, puntual a la cita, Andrés se presentaba en el pasillo de los inscritos por internet para recoger su dorsal y su chip. Tras un rápido café vuelta al coche para terminar de asegurar la estrategia, nada de sufrir mas de la cuenta, acabar la carrera y disfrutarla lo mas posible, saborearla por así decirlo, uno no se estrena todos los días en estas lides.

Tras saludar a unos compañeros de trabajo, que no blogueros, en esta ocasión mi atención se centraba en otros campos y no he visto a nadie de los habituales (I´m sorry), nos dispusimos a dar las primeras zancadas a las 9:30, hora en la que nos encaminábamos oficialmente a coronar la meta de la prueba, sólo nos quedaban 21.097 metros, los mas divertidos.

Los primeros kilómetros caían cómodos, a unos 5:50/km, disfrutando del ambiente y reservando para la parte difícil de la carrera, Andrés sabía donde estaba metido porque son sus barrios de toda la vida así que iba consciente de sus actos, además ¿que mejor lugar para estrenarte que tu casa?

La entrada a la CdC ya iba colocando a cada uno en su sitio, la zona del Lago particularmente mas ventosa que el resto de la carrera, pero en general este domingo ha estado muy animada al coincidir nuestra carrera y la de las enfermedades raras sobre el kilómetro 11 aproximadamente, es ahí donde en un alarde de poderío Andrés tira de móvil para ver si pilla a su hermana que participa en la otra carrera, llamada fallida, no le coge el teléfono, y es en ese momento cuando pienso que con lo sobrado que anda se me sale del redil y va a buscarla pero no fué para tanto la cosa.

El sufrimiento comenzó donde comienza para casi todo el mundo, en la cuesta del Zoo, una animalada, todo sea dicho de paso, pero entre comentarios absurdos y chistes malos se iba pasando, por cierto, hubo un atisbo de invitación a un bocata de calamares a una fémina que nos sirvió de referencia durante toda la subida y de no ser porque pegó un tirón y desapareció al salir de la CdC no nos habriamos tomado el pincho de despues solos.

Los tres kilómetros finales, duros, épicos, agónicos, grandiosos. Vi en Andrés la mirada de la determinación, del que no madruga en vano, del que no se arruga ante una subida eterna e incluso tampoco a la reducción de velocidad a 11o km/h. Los últimos metros antes de llegar al polideportivo, lo reconozco, fueron emotivos, muy grandes, la entrada a las instalaciones y la pregunta del millón ¿dónde está el arco de meta? me ponía los pelos de punta, la eclosión estaba comenzando y un nuevo fondista veía la luz.

La entrada a meta espectacular, muy grande, no entraba por el arco de lo ancho que iba, ni yo ni seguramente él, el tiempo, lo de menos, sólo se que es un número de minutos que mi buen amigo me ha dedicado a mi, desde ese calentamiento suave previo hasta ese levantamiento triunfal de brazos que indicaba que su gesta estaba terminada con éxito, muestra del afán de superación y de su tremenda fuerza luchando contra la adversidad.

MUCHAS GRACIAS AMIGO POR DARME UNA LECCION Y... NOS VEMOS EN LA PROXIMA.