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miércoles, 2 de octubre de 2013

Carrera Popular de Tetuán 2013 - La Crónica.

Domingo 29 de Septiembre, el despertador sonaba a una hora no habitual para un fin de semana libre, a una hora típica de madrugón pre-carrera, y es que, hacía mucho, concretamente cinco meses, que no madrugaba para colgarme un dorsal en la pechera.

Para rizar el rizo mi reencuentro con el dorsal lo hacía en un diez mil, distancia que no practico algo más en serio desde que me enganché a las distancias más largas y que poco a poco fué descartada viendo las masificaciones de muchas carreras en esta distancia y de los abusos de las organizaciones, que, lejos de montar eventos deportivos de manera responsable y coherente se dedicaban a hacer caja de manera indiscriminada con el corredor popular. Menos mal que poco a poco, el filtro al que están siendo sometidas estas organizaciones por el mismo corredor popular están dando con ellas en un foso muy oscuro y sus carreras van desapareciendo paulatinamente del calendario carreril anual, aún queda trabajo pero todo era empezar.

El caso es (que me pierdo en mis críticas) que buscando una carrera que me cuadrara y ante la imposibilidad de encontrar una Media en mis escasos fines de semana libres, encontré este diez mil organizado por la AD Marathon, con un máximo de 2000 inscripciones, en el distrito de Tetuán. Toda una carrera de distrito de las de toda la vida.


Así que tras un desayuno ligero terminaba los preparativos en mi mochila y me plantaba a las 7:40 en el Polideportivo Triángulo de Oro en la calle de Bravo Murillo, lugar de concentración de runners para recoger el dorsal-chip despachado por la Organización.

A las 8:35 comenzaba un breve calentamiento y a las 9:00 de la mañana volvía a sonar el disparo de salida y a sentir las emociones de inicio de carrera.

La primera sorpresa agradable era que desde el primer metro me encontraba corriendo al ritmo que me apetecía, el que me salía de las piernas, sin apreturas ni empujones ni nada por el estilo. Una auténtica gozada de inicio de carrera que me catapultaban a completar el primer kilómetro en 4:00 minutos "clavaos", una pasada para un maratoniano del montón en pleno inicio de plan hacia otro encuentro con Filípides pero disfrutando de lo lindo.

El segundo y tercer kilómetro caían como las hojas de los árboles en estas fechas y ya mediado el kilómetro 3 y hasta el 4 catábamos la primera rampa de cierto nombre para ir calentando la totalidad de la musculatura inferior.

Pasado el kilómetro 4 y ya hasta el 7 alternábamos alguna tímida cuesta y falsos llanos con suaves bajadas, encarando la subida más fuerte desde el séptimo kilómetro hasta el octavo, lugar donde está tomada esta instantánea cortesía de la organización.


Mediada esta subida comenzaba el disfrute de verdad. Las piernas las sentía fuertes e iniciaba un demarraje que me impulsaba en el último kilómetro a rozar los 4:00 minutos de inicio y cruzaba la meta en 44:37 a 4:28/km de ritmo medio y en la posición 231 de 949 llegados.

Para no ser mi distancia reconozco terminar muy contento, y sobre todo por la organización, seria y fiel a lo que es una organización de las de toda la vida, respetando una carrera de distrito, sin masificación, con una salida cómoda y rápida, puntual en la entrega de dorsales, sin colas, con voluntarios en todo el recorrido ayudando y animando, con una buena bolsa al cruzar la meta, el avituallamiento del kilómetro 5 suficiente y bien asistido.... Todos estos detalles que parecen tan básicos en una carrera de estas características cada vez son más difíciles de encontrar y cuando das con ellos no puedes evitar que se dibuje una sonrisa en los labios porque buena parte de lo bien que me he sentido ha sido gracias a la magnífica organización de AD Marathon y todos sus voluntarios.

A todos ellos muchas gracias.

Mientras, continúo mi marcha a Castellón.