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domingo, 16 de febrero de 2014

Diez años sin fumar.

El pasado 15 de Febrero cumplía mi décimo aniversario como ex-fumador.

Pasado todo este tiempo puede parecer una tontería para todo aquel que nunca ha probado la calada de un cigarrillo el que alguien que estuvo durante doce años fumando entre un paquete y paquete y medio de cigarrillos rubios a diario les cuente en un post que fué capaz de dejarlo, normal, pero este post realmente va dirigido a fumadores que en la actualidad siguen en activo e incluso a ex-fumadores que, como yo, un día decidieron dejarlo.

Mi historia fué muy simple, un nuevo destino laboral que me dejaba muchas horas, demasiadas horas, libres, ideal para darle gusto al mechero y quemar un cigarrillo tras otro, sin embargo decidí abrir un libro de los denominados de "autoayuda", concretamente "Dejar de fumar es fácil si sabes cómo" para más señas, éste.



Cuatro días de lectura, aprendiendo a ver de otra forma la "hazaña" de dejar de fumar. El libro lo finalicé un jueves, concretamente el 12 de Febrero de 2004, nada más cerrarlo lo celebraba encendiendo un pitillo, de esos que saben a gloria cuando finalizas una acción, sea cual sea su naturaleza. El viernes seguí literalmente a lo mío, y el sábado, hasta que el domingo me fumaba el cigarrito de después de desayunar y me quedaba sin tabaco mientras pensaba que antes de entrar a trabajar debería de parar en la gasolinera de paso para comprar un paquetito, pues bien, andaba parado en el semáforo previo a esa estación de servicio cuando una idea asaltaba mi cabeza... ¿Y si no compro más? ¿Y si paso de largo? ¿Qué pasará en esta larga jornada laboral con aburridas horas por delante sin tabaco y solo? ¿Sin nadie a quién pedir? La única manera de saberlo, de vencer más que a las dudas, a los miedos, fué metiendo la primera marcha y después la segunda en el coche y pasando de largo de esa gasolinera, esa fué la última vez que tuve la intención de volver a comprar tabaco, y el cigarrillo que encendí a las 6 de la mañana de ese 15 de Febrero de 2004, el último que tocaron mis labios, así de simple.

Las jornadas que precedieron a ese domingo histórico en mi vida no fueron ni mucho menos tan complicadas como más de uno se estará imaginando si ha llegado hasta aquí, ni mucho menos.

Debo de reconocer que el autor del libro, Alien Carr, muestra en pocas páginas una forma distinta de ver la situación de abandonar el tabaco, te da otro prisma desde donde mirar, y en mi caso funcionó. Nada de dejarlo a poquitos, ni de largas jornadas de abstinencia con cambios de humor, ni comiendo hasta reventar, para nada, en absoluto sufrí, es más, cada día que pasaba era un día más de felicidad y de liberación y pasado un mes ya era un hecho consumado, desde entonces soy mucho más feliz, y mi familia y mi economía también.

Al año siguiente mi fondo físico era mucho mayor que era cuando fumaba y me volvía a calzar las zapas que tenía olvidadas desde los 15 años, el resto está en este blog.

Estoy muy orgulloso de los logros cosechados desde entonces, los más gordos los 8 Maratones, pero el mayor todos es el haber sido capaz de olvidar el vicio del tabaco para siempre y haberme regalado con toda seguridad unos añitos más de vida y alegrías con mi familia y amigos.