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domingo, 6 de junio de 2010

Hoz del Huecar 2010- La Crónica

Llegó el día esperado, primera carrera tras Mapoma, con la idea de intentar mejorar el tiempo de este circuito pero con el handicap del calor avisando por lo que el crono volvió a pasar a un segundo plano y la idea principal era la de disfrutar de una tarde agradable en compañía de la familia y de algún amigo bloguero que tambien iba a probar el circuito conquense.

Tras la comida en casa poniamos rumbo a Cuenca hidratando por el camino convenientemente, el cielo se estaba encapotando pero el termómetro no bajaba en ningun caso de los 30 grados.

A las 17:20 desembarcábamos en la calle Carretería, calle donde se daba la salida y aparcábamos a escasos 20 metros de la misma línea.

Un cafetito para ir entonando y recogida de dorsal, el ambiente ya invitaba a empezar a calentar y darnos los últimos toques de vaselina para comenzar el evento.

A poco menos de 30 minutos para el pistoletazo nos encontramos en la salida con Halfon y Olga y 2 minutos despues se nos unían Victor y Santi con sus respectivas parejas y cuando nos quisimos dar cuenta todas las féminas nos estaban sometiendo a todo un Photocool que firmaría cualquier paparazzi.



La cverdad es que mirandonos parece que teniamos previsto el encuentro y la vestimenta pero nada mas lejos de la realidad.

A las 19 horas daban el pistoletazo de salida y comenzaba la prueba, en los primeros metros ya nos empezabamos a separar unos de otros colocándonos en las situaciones que teniamos previstas en carrera, la verdad es que no es una prueba excesivamente dada a la especulacion, hay que llegar a ella con una estrategia bien planificada de inicio ya que un cambio brusco en el guión se puede pagar caro debido a la dureza en ciertas partes del trazado.

Llegando al kilómetro 2 pasábamos por una marquesina de autobus que nos señalaba 25 graditos, el horizonte se veía encapotado y había una sensacion de bochorno bastante acentuada pero en contra de las previsiones que hojeé por la mañana empezaba a tomar forma la posibilidad de algun chaparrón veraniego que nos diera la vida a mitad de carrera.

Al comienzo del ascenso a la hoz ya se podían ver a algunos corredores dándose un respiro en alguno de los caños que adornan la cuneta de este paraje en el lado derecho y en el kilómetro 5 ya encontrábamos el primer punto de avituallamiento, todo iba bien controlado, el ritmo de 5 min/km lo estaba llevando clavado sin sufrir lo mas mínimo y sabiendo que en el tramo de bajada se podría mejorar.

Pasado el kilómetro 6 comenzaba a mi gusto la parte mas dura de la carrera, continuas curvas cada cual mas empinada daban paso a una vista espectacular en la que alzando la vista a la izquierda se podían ver a los corredores que nos precedían a no muchos metros de diferencia pero si a unos cuantos mas de altura, aquí lo mejor no darle mas vueltas, centrarse en la mirada al frente y pensar que el verdadero paisaje a disfrutar está un poco mas adelante.

Pasado ese breve trance el cielo crujía y empezaban a caer las primeras gotas, al poco, pasado el punto kilométrico 7, teniamos un segundo punto de avituallamiento, ahí mismo fué cuando pedía al cielo que algun organizador de carrera multitudinaria en temporada estival estuviera participando en esta prueba y tomando buena nota de lo que es una organizacion seria.

Pasado el kilómetro 8 se sucedían los toboganes y sabedor de que lo duro realmente ya había pasado me limitaba a girar la cabeza al margen izquierdo y disfrutar de las vistas que ofrece este paraje conquense.

En el kilómetro 10 una granizada me hace acordarme de las pobres "víctimas" que nos esperan en meta aunque, al no ser demasiado persistente se agradecía el remojon al tiempo que la organizacion nos obsequiaba con el tercer avituallamiento del recorrido y una asistencia ejemplar a pesar de lo que les estaba cayendo, a esta carrera llevé un cinturon de hidratacion por si las moscas y me bebí la botella al finalizar la carrera porque durante la prueba la organizacion se aseguró que no pasaramos penurias.

La bajada vertiginosa por el empedrado y resbaladizo piso del casco mas céntrico de Cuenca fué, como todos los años la experiencia mas emocionante de la prueba, con el riesgo añadido del granizo recien caido, pero con precaucion y los consejos de los servicios sanitarios apostados en ciertas curvas comprometidas se salió mas que airoso.

El último kilómetro se hizo un poco mas duro al ser una pinza de ida y vuelta con una pequeña subida en la ida pero olía a meta y había ganas de juntarse con la familia y contar la experiancia.

Al final por mi GPS, 14,9 kilómetros en 1:11:48 a un ritmo medio de 4:48/km. Muy entero al salir reservon por el calor pero muchísimo mejor así, las fechas de MMP llegaran a partir de Octubre.

Despues presencié las llegadas de los compañeros blogueros al completo y tras una ducha en la habitacion del hotel donde se hospedaba Halfon, de nuevo mil y una gracias, disfrutamos de una mas que agradable cena con este pedazo de corredor, su mujer y la mia y mi chaval que cada vez está mas ganso.

Finalizada la velada vuelta a Madrid con el buen sabor de boca dejado por esta prueba tan magistralmente organizada.