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martes, 19 de abril de 2011

Mapoma 2011...No hay quinto malo.

Sin dudarlo, no hay quinto malo.

El pasado 17 de Abril he completado mi cuarto Mapoma consecutivo y quinto Maratón de mi vida, como los cuatro Maratones anteriores, este ha sido inolvidable.

Mi jornada maratoniana comenzó el sábado, a las seis de la tarde iniciaba mi turno de trabajo en horario nocturno, la mente ocupada en el día siguiente, de reojo el Madrid-Barsa y a la finalización del partido aún quedaban seis horas para terminar de currar.

Las horas pasaron sorprendentemente rápidas y a las 5:40 ya me estaba desayunando mi última ración de hidratos en forma de macarrones con aceite preparados por Isa, esto y un plátano para terminar de cargar bien los depósitos.

Al llegar a casa a eso de las siete de la mañana ducha despejante y el ritual típico de todas las carreras, preparación de dorsal, vaselina en puntos estratégicos y lo mas importante en esta ocasión, Metro Bus en el bolsillo por si hay que volverse a casa con las orejas calientes.

A las 7:45 ya estaba en el punto de encuentro bloguero marcado por Juan (El Triclinium), allí me encontraba con Rafa (Canalillo Garden) y poco a poco iban llegando mas amigos blogueros, para no dejarme a nadie, lo mejor la foto de familia.





Un buen rato de saludos y charla daban paso al definitivo camino hacia la salida, en esta ocasión no iba solo, Sonia, Saturnino, Jan, Abe, Jaime , Ángel y yo conformábamos el grupo que pasaría a llamarse "La Compañía", Sonia se estrenaba en la distancia y nos cerramos en torno a ella para intentar llegar a buen puerto, la idea me resultaba noble, emotiva y muy práctica para mis fines ya que me acoplaba a un ritmo llevadero para mis condiciones y el ir acompañado de estas fantásticas personas daba un aliciente extra.

Último repaso segundos antes de la salida a los objetivos en esta carrera, disfrutarla como llevaba haciendo desde las seis de la tarde del día anterior, y no sufrir mas de lo debido, el no haber dormido podía pasar seria factura y para ello llevaba un fantástico Metro Bus, ideas claras mente preparada y pistoletazo de salida junto a todos los amigos y Halfon (Blog de Olgasito) que se nos sumaba durante unos quince kilómetros y me mantenía al corriente de como le iba a Alonso en China.

Los kilómetros pasaban sin darnos cuenta, es curioso como cambia una carrera de hacerla solo a ir bien acompañado, lo pude comprobar con mi compañero Andrés en la Media de Latina y lo he vuelto a comprobar en esta carrera, la climatología tambien acompañaba, ligeras nubes que de vez en cuando tapaban a Lorenzo y una brisa mañanera que no permitía que subiera la sensación térmica mas allá de límites no deseados daban paso casi sin querer a la llegada al Medio Maratón, era perfecto, esa es la sensación correcta, llegar sin sufrimiento a esta distancia, a pesar de nuestro querido Alcalde Alberto y su caluroso y oscuro túnel, gracias Alberto, desde aquí te agradezco tu interés por el bienestar de diez mil atletas ante la horda de seguidores de Rouco, mil gracias.

La CdC aparecía ante nuestros ojos, para mi gusto el punto que dicta sentencia en el devenir de la prueba, Abe y Jan nos piden que sigamos, que no nos preocupemos, Mapoma empieza ahora, "La Compañía" se disgrega en la lucha contra los horcos, el Muro, el Tío del Mazo y las madre que los parió a todos, pero aunque la distancia nos separaba fisicamente, un único objetivo nos unía estrechamente a todos mentalmente, el llamador de ángeles que portaba nuestro Frodo particular (Sonia) debía llegar al Monte del Destino (El Retiro), el ritmo de precisión suiza impuesto por Gandalf (Satur) se mantenía firme e impasible por los desangelados caminos de la CdC y esto hacía pasar inexorables los kilómetros hasta la Av. del Angel, lugar donde me esperaban Isa y David, como siempre, fieles a estas citas.

La salida de la CdC daba paso a una bajada tendida por la Av. de Portugal que acababa en el Po. de Extremadura, allí era donde comenzaba a darme cuenta que mi andadura con la compañía llegaría a su fin si quería mantener el objetivo de no sufrir mas de la cuenta y en el kilómetro 34, en silencio, mientras avistaba el Calderón, dejaba que siguieran su andadura Sonia, Satur y Sam (Angel), gran persona y corredor Angel, gracias por permitirme compartir estos kilómetros a tu lado.

A falta de ocho kilómetros para llegar a meta la cosa estaba clara, iba justo de piernas y sobrado de cabeza, iba a terminar esta carrera sí o sí, dosificando y sin sufrir mas que lo justo, despues de esta prueba me esperaba otra jornada de trabajo nocturno y ya que no iba a descansar posteriormente lo que desearía tenía que planificar muy bien lo que quedaba de trayecto.

A la altura del kilómetro 38 comenzaba a caminar un poco para evitar una sobrecarga en los gemelos y por allí me adelantaba Jan, el tío ya tenía la mente puesta en meta, los fantasmas del año pasado habían huido despavoridos ante la determinación de este gladiador del asfalto.

En la cuesta de Alfonso XII ya comenzaba a correr sin parar hasta el final, kilómetro 40, 41... La entrada en El Retiro grandiosa, como siempre, Isa y David incombustibles, animando hasta romperse las palmas de las manos y la garganta, la voz al saludarles se me quebraba, una manita de maratones en mi haber, este último rodeado de cierta épica, un poco mas adelante de nuevo podía saludar a Rafa, que fenómeno, 29 Maratones, eso sí que tiene mérito. Al lado de Rafa el gran Pepemillas, otro fenómeno del atletismo popular, unos metros despues saludaba a mi compi de entrenos Jose que un año mas me esperaba en meta para dar el último grito de ánimo y en los últimos 195 metros oigo una vocecilla que me llama y al mirar atrás veo nada mas y nada menos que a Jan al cual había adelantado sin darme cuenta y con el cual atravesé la línea de meta fundiéndonos en un enorme abrazo, la emoción es muy difícil de expresarla en palabras, sólo quien vive esto de cerca llega a entenderlo sin dar muchas explicaciones, no hay dolores, ni penas ni sufrimiento, todo queda atrás, en mi caso llegar a meta en esta ocasión ha sido mucho mas de lo que esperaba y aún así he llegado, además pudiendo ver en la recta de meta a un buen número de personas muy queridas y compartiendo la meta con otra gran persona.



Por otro lado, la portadora del llamador llegó con éxito al Monte del Destino, pero eso ya lo dejo para su crónica.

Felicidades Sonia (y Satur).