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martes, 11 de diciembre de 2012

III Maratón Ciudad de Castellón - La Crónica.

Muchas han sido las sensaciones vividas el pasado fin de semana en Castellón, lugar donde he disputado mi Séptimo Maratón y donde he vivido una de las mejores carreras desde mi renacimiento como runner hace ya siete años.

El sábado llegábamos al mediodía al hotel para, casi sin pensarlo, dirigirnos a la Feria del Corredor situada en el Parque Ribalta y recoger el dorsal y chip asignados.

Una vez allí podíamos saludar de primera mano al gran Martín Fiz y así de paso actualizar la foto del pie del Rincón que data ya de hace unos cinco añitos.


También aparte de las típicas propuestas comerciales de los expositores pudimos ver una clase de spinning.


El resto del día lo pasamos visitando la ciudad y disfrutando del ambiente previo rodeados de corredores de muchos rincones de España que acudían al evento, y al finalizar la jornada, después de cenar en el mismo restaurante donde hace dos años compartiamos mesa e hidratos con Satur, Jan, Abe y familias de regreso al hotel buscando descanso y meditación capturábamos esta instantánea al pie de la deseada meta, eso sí, sin tocarla ni cruzarla, eso había que dejarlo para el gran día.


La noche se hizo larga. las 2:30 de la madrugada y parecía un mapache, no había forma de conciliar el sueño, esta vez había cocinado un "bollo" distinto al de otras ocasiones y los nervios hacían acto de presencia pero a las seis de la mañana el despertador tocaba diana y no había atisbo de cansancio sino ganas de empezar, o más bien de culminar, una aventura que empezó a mediados de Septiembre.

El desayuno lo basaba en un puñado de uvas, un kiwi, un zumo de naranja, dos tostadas con mermelada y un café para darle chispa, después del desayuno salía a eso de las 6:45 a dar una vuelta de reconocimiento por el perímetro del hotel para comprobar que el aire que reinaba el sábado y que me tenía un pelín preocupado había remitido y la temperatura era fresca, normal en una mañana de Diciembre, pero no congeladora.

Después vuelta a la habitación donde ultimaba los últimos preparativos, documentación, dinero para el por si acaso, geles, teléfono, visita al Sr. Roca y a escuchar música, en plan atleta de élite para relajar en la medida de los posible los ya bastante alterados ánimos.

A las 8:15 Isa y yo poníamos rumbo a la salida, fotos previas…




Una vez en el cajón entraba el miedo escénico fielmente plasmado en la instantánea…


Y ya metidos en tarea seria a las nueve en punto pistoletazo de salida acompañado de fuegos artificiales daban comienzo a los últimos 42.195 metros del último objetivo de este año.

Los objetivos los tenía marcados cada 5 kilómetros, ocho bloques y dos kilómetros más para disfrutar, sin más presiones, a 5:20/km y el primer bloque llegaba rápido y muy fácil, 26:34, seis segundos por debajo del cálculo, muy buenas sensaciones y la mano puesta en el freno por si había que tirar un poco de él pero la verdad es que no hizo falta.

En el segundo bloque del 6 al 10 coincidía con Jaime Navarrete que tras un pequeño contratiempo al inicio de carrera continuaba su andadura por la misma con una autoridad digna de un élite quedándose conmigo desde el kilómetro 8 hasta el 10 y disfrutando de una buena compañía y conversación me plantaba en el 10 en 53:10 y otros cuatro segundos que le seguía recortando al cálculo, así iba formando un colchón que en los kilómetros finales podría serme muy útil.

En la foto se nos ve a Jaime y a mi tras los corredores que van de azul.


El tercer bloque del 11 al 15 todo un baño de multitudes para los participantes en la prueba siguiendo un buen recorrido por el centro de la ciudad, recibiendo agua cada 2,5 kilómetros, mandarinas y una buena tamborrada para levantar el ánimo que se mostraba intacto. Aquí la línea seguía ascendente y me plantaba en el 15 en 1:19:30, medio minuto por debajo de lo previsto, y seguía acumulando.

En el cuarto bloque del 16 al 20 entraba en una de las partes que más temía del circuito, la carretera que se dirige al Grao, hace dos años se mostraba desolada, en obras y con poca animación, de hecho este año tampoco había demasiado movimiento debido a que es una carretera que no discurre por territorio urbano, eso sí, las obras ya estaban acabadas pero había que apretar un poco los dientes hasta llegar a la zona habitada buscando el 1:46:40.
Mi sorpresa es cuando llegamos al arco del Medio Maratón y no había mirado el crono en el 20 ¡¡Había pasado el cuarto bloque sin darme cuenta!! Y llegaba al Medio Maratón en 1:49:40, poco más de dos minutos por debajo. Justo en este punto llego a la altura de la liebre de 3:45 y me pego al grupo durante todo el trayecto de vuelta del Grao al casco urbano de la ciudad con grandes sensaciones y pensando en coronar el quinto bloque que daba final a este tramo tan "temido" en un principio, coronaba el 25 en 2:11:15 y gracias a esta liebre mantenía intactas las diferencias que había cosechado hasta el momento.

En el sexto bloque del 26 al 30 la liebre de 3:45 por mi crono se descolgaba un poco y no me apetecía jugar con cambios demasiado bruscos a última hora por lo que decido pasarle aunque imagino que volveremos a coincidir y que posiblemente me venga bien que después tiren un poco de mí. Poco antes, en el 29 veo a Isa, como siempre, sus ánimos me dan fuerzas y hoy me encuentro muy fuerte.

El paso por el 29…


El 30 lo supero en 2:37:30, vuelvo a recortar unos segundos al guión y llegando los kilómetros finales me vendrían muy bien.

El séptimo bloque del 31 al 35 las fuerzas comenzaban a ajustarse y los ánimos del público empezaban a cobrar más protagonismo, llegaba la hora de la verdad, los frutos del trabajo específico realizado durante los últimos tres meses tendrían que salir ahora, era el momento de comprobar si había hecho bien los deberes y el kilómetro 35 llegaba en 3:04:30.

El octavo bloque del 36 al 40 fué el punto crítico de la carrera como era de esperar, el amigo Thor (el tío del mazo) amenazaba con aparecer pero esta vez le estaba esperando con mi colchón de minutos almacenado para la ocasión, ese colchón en esta carrera no era para hacer un super tiempazo sino para ralentizar un poco el ritmo en los kilómetros 38 y 39 y meterle una patada en las pelotas al amigo del martillo llegando al 40 en 3:34:40, 1:20 de más sobre lo previsto (me cazaba la liebre de 3:45) pero sabiendo que lo previsto era para un sub 3:45 cuando mi objetivo real era el sub 3:50, Thor había sido burlado y los 2.195 metros que me quedaban eran para disfrutar.

El estrechamiento de la calzada realizado por el propio público dejando un pasillo para un solo corredor es memorable, te hace sentir único, ganador…

Las piernas son un bloque, pero ya no duelen, huele a Meta, esa Meta que fotografiaba ayer por la noche Isa conmigo al lado, ¡Voy a por tí!, pero esta vez no voy a hacerme fotos contigo, voy a cruzarte más rápido que nunca en esta distancia, y te voy a recordar toda la vida.

La subida por el 41,5 al lado de la plaza de toros era infinita pero arriba estaba de nuevo Isa recordándome los bonitos 195 metros que me quedaban para ganar, para superarme de una vez a mi mismo, ya tocaba una alegría de estas, culminar con éxito el primer plan de entrenamiento serio que seguía para una prueba de este calibre, y así fué, en un marco incomparable, con lágrimas en los ojos y levantando los índices al cielo recordando a mi abuela, mi segunda madre y a mi gran amigo y compañero Roberto, ambos desaparecidos desde hace demasiado tiempo y a los cuales va parte de esta victoria.

El resto es la gloria, toalla a los hombros puesta por una voluntaria (fantásticos todos durante toda la prueba), medalla al cuello, isotónica, agua y a salir rápido del redil para fundirme en un abrazo inolvidable con mi amor, con quien me ha animado a superar el cansancio de las largas jornadas de trabajo para salir a entrenar y poder llevar a cabo un plan que nunca veía posible completar con éxito, la persona que ha esperado con paciencia mis largas sesiones de entrenamiento para poder estar a mi lado una horita escasa en el día, mi compañía en el viaje a Castellón y mi animadora, fotógrafa y masajista particular o la persona que me preparó el baño la tarde después de la carrera para relajar las piernas.

A ella también y más que a nadie, MUCHAS GRACIAS.



Y para los más curiosos la ruta de la carrera:



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