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jueves, 7 de abril de 2016

Carta a una amiga.

Buenos días Naiara.

Parece que fué ayer cuando en una Carrera de la mujer en Madrid, en Mayo de 2014, escuchaba tu voz en la calle Bailén desde el puesto donde me sitúo para hacer el reportaje fotográfico del paso de carrera, llamándome por mi nick en Blog y Twitter. 

Cierto era que días antes me avisabas de que estarías pendiente de mi posición, ya que anuncié donde me pondría para que pusierais todas vuestro mejor y más simpático gesto para la foto, pero son tantos los mensajes que se reciben de esa índole que pasan desapercibidos, hasta que, en tu caso, al escuchar ese enérgico KORRECAMINOS!!! y volverme y comprobar que habías mantenido esa atención te habías ganado también, unas pocas fotos y mi curiosidad.

No tardamos en tomarnos una Coca-Cola comentando nuestra serie de TV favorita y nuevos retos deportivos, en tu caso estabas lesionada y en el mío estaba atravesando esa racha boba de apatía del corredor mezclada con una lesión en la planta del pie que me estaba quitando las ganas de seguir por un tiempo con las zapas, no era un buen momento para objetivos ni planes, pero hubo algo en tu mirada, un reflejo de luz cuando me hablabas del Maratón que te hubiera gustado correr ese año, que llamó poderosamente mi atención. Ví ilusión, algo que estaba perdiendo yo por momentos y que tú, estando lesionada, mantenías con fuerza, veías ese primer Maratón como un objetivo a largo plazo que algún día tendrías que alcanzar.

Esa Coca-Cola dió pie a un contacto más seguido. Yo comenzaba a retomar el hábito con cierto interés y tú te ofrecías en ocasiones a acompañarme con tu bici en mis tiradas largas, aunque declinaba los ofrecimientos por ser siempre un corredor bastante solitario, hasta que todo cambió en una conversación el año pasado cuando volvía a aparecer en tus planes la palabra mágica... Maratón, ¿cuándo? Pues en 2016, en Madrid, que es un terreno que conozco, decías, fiel a tener todo bien planificado y calculado.

Y así fué como, de un día para otro, preso de esa mirada de determinación, ilusionada y firmemente convencida de alcanzar la Meta me ofrecí a echarte una mano dentro de mis posibilidades y la experiencia que hasta el momento atesoraba.

Comenzamos a rodar juntos, compartimos la Media de San Fermín, la legua de Camarma, la Media de Latina, recientemente la de Madrid... Series, cuestas, escaleras.... 

Por supuesto que también en este camino ha habido dudas, muchas, y dolor, cansancio, pero todas estas pegas se han visto iluminadas de nuevo por esa mirada determinante, calculadora, previsora, porque no sólo de ilusión se vive, sin trabajo y planificación no llegaríamos a ningún sitio y en tu caso, que incluso calculas sobre la marcha distancias y tiempos que quedan para cubrir el objetivo fijado del día, ha sido especialmente definitivo para que estemos donde estamos ahora mismo.

Compañera, que carta más larga eh? Como me enrollo... Estamos a 17 días del objetivo, el trabajo está prácticamente hecho y entramos en días de supersticiones, más dudas y manías. Tenemos que sentarnos, con otra Coca-Cola, a concretar esa estrategia que te gusta llevar tan bien hilvanada, has trabajado mucho y muy duro, te has sobrepuesto a las adversidades y estás a pocos días de cruzar la Meta de Metas.

Siéntete Orgullosa de formar parte de la salida de un Maratón pero después, Eterna al cruzar su Meta. Esta gesta no la consigue cualquiera y estás en el umbral de alcanzarla, no puedo por más que agradecerte que me permitas llevarte de la mano estos ultimos 42195 metros y coronarte reina del Maratón el próximo 24 de Abril.

Disfruta los días previos, la carrera, pero sobre todo, sé inmensa e intensamente Feliz.