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viernes, 15 de abril de 2016

Medio Maratón de Segovia 2016 - La Crónica.

El pasado domingo tuve la oportunidad, 5 años después, de disfrutar de esta Media, dura pero muy agradecida con el corredor y sus acompañantes, una fija todos los años en mi punto de mira.


Tras cinco años sin visitar la carrera esperaba cambios, de trazado y organizativos. Una carrera tan cuidada debe ir mejorando con los años, evolucionando, aunque en algunos casos creo que ha empeorado y donde vi ese cambio a peor fué en la recogida del dorsal el mismo día de la carrera. Antiguamente lo recogíamos en los soportales de la calle de Fernandez Ladreda, ahora lo han trasladado a un local también muy cercano al acueducto mezclando las listas de dorsales, la fila de recogida del dorsal, y la fila de la bolsa montándose un batiburrillo en un local tan pequeño que, la verdad, deja bastante que desear.

Una vez fuera de ese atolladero buscábamos un café calentito en un día soleado pero con un viento racheado y frío que hacía presagiar alguna dificultad en ciertas partes del trazado. Venía a Segovia en solitario, con la intención de dar rienda suelta a las zapatillas sin arriesgar a quince días de la grande, pero con ganas de soltar carbonilla donde me fuera posible, consciente del perfil de la carrera pero sabedor de que este año, dedicado a entrenar la potencia, era el examen perfecto para las piernas y la cabeza.


A las 10:30 el cañonazo típico daba la salida a la décima edición de la Media segoviana y comenzaba la aventura.

Km 1-5: Primeros kilómetros de coger ritmo y situarme en el grupo. La salida la hice reservona, bastante atrás, pero no encontraba dificultades para abrirme espacio en un comienzo hacia arriba pero bastante llevadero. A partir del kilómetro 3,5 el perfil se hacía descendente y el ritmo mejoraba ostensiblemente del 5:10 medio al 4:35. En esta zona el viento respetaba y el sol incluso invitaba a quitarme la braga que llevaba al cuello. El kilómetro 5 nos dejaba el primer avituallamiento, corto, en un solo lado de la carretera y, por lo que pude ver, de vasos. No puedo beber, me pilla rápido y a contra mano.

Km 6-10: Kilómetros de bajada hasta el 9, en el que llaneábamos y que daba paso a una dura subida que nos esperaba a partir del décimo kilómetro, buen tramo a ritmo medio de 4:40.

Km 11-15: Continúa la ascensión que empezó en el 10, con un avituallamiento corto y en su mayoría de vaso, con unas pocas botellas en la última mesa del puesto, logro beber y entramos en el casco antiguo de la ciudad, una fiesta, poco más allá del 12 me esperan Isa y Silvia a voz en grito, me esperaban más atrás y las sorprendo, tras un ritmo medio de 5:12 entre los kilómetros 11 y 14 vuelvo a bajar de 5:00 en el 15.

Km 16-21: Un gran cambio organizativo ha sido el cambio de trazado, todo céntrico, precioso, duro por sus toboganes y su suelo de adoquín pero muy agradecido por el apoyo constante de la ciudad. El tramo más lento de este sector lo marcaba en el km 17 a 5:22, a partir del 18 tocaba bajar casi hasta meta y abría el gas marcando el km 19 en 4:47, el 20 en 4:25 y el 21 en 4:18.

Igualaba mi mejor tiempo en esta carrera que databa de hace seis años, cuando la disputé por primera vez, concretamente en esta ocasión paraba el crono en 1:42:35, ocho segundos más lento que en 2010. Muy satisfecho...


La post-carrera, tras la ducha que te ofrece la organización a pocos metros de la meta, no tuvo desperdicio, como os podréis imaginar. Judiones, cochinillo, arroz con leche.... regalito con un buen tinto.... La guinda al pastel. El restaurante elegido, La Cueva de San Esteban.




De esta carrera después de mis cinco años de ausencia me quedo con el nuevo recorrido, la entrega de los voluntarios y el público y la posibilidad de ducharte para hacer más agradable la comida.

Mejoraría la entrega de dorsales el día de la carrera y los puestos de avituallamiento, sobre todo en longitud y distribución.

Un gran domingo en Segovia.