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lunes, 2 de abril de 2012

El Camino Schmidt-La Crónica de un rescate.



Ayer, mientras Madrid era ocupado por multitud de runners en la Media de la ciudad yo me decanté por oxigenarme con Isa, David, Cristina, Natalia y mi compañero de entrenos Jose en la sierra, concretamente en Navacerrada para hacer juntos otra de nuestras pasiones, un camino de senderismo, "El Camino Schmidt", un sendero de montaña que empieza en el Puerto de Navacerrada y finaliza en el Valle de la Fuenfría, teóricamente sencillo, con buenas subidas y bajadas pero que nos sorprendió en cierto modo por la cantidad de nieve aún acumulada durante el trayecto y los barrizales generados por el propio deshielo.



La mayor sorpresa de la jornada nos la llevamos a escasos 300 metros del comienzo del camino. Una pista de descenso de esquí atravesando el sendero nos obligaba a atravesar sin ningún tipo de protección el ancho de la pista, con una caída de unos 250 metros por la nieve, hasta la primera curva a izquierdas antes de salirse. En la siguiente foto aparece justo al fondo, delante de Isa, Cristina y Jose que aún se dirigían a la zona ajenos a la "sorpresita" que nos esperaba. Un cruce de aproximadamente 30 metros que, con un mínimo paso mal dado podría dar con nuestros huesos deslizándose sin control por un tramo de pista de esquí de un cuarto de kilómetro hasta salirnos y ser frenados por los árboles.



El cruce fué franqueado sin demasiadas dificultades pero sí con mucha tensión, tal vez la dificultad técnica requerida para sortear este tipo de dificultades sea baja, pero la tensión generada por la vista hacia abajo, la vista hacia arriba con la bajada de esquiadores hacia nuestro punto y la falta de elementos que nos dieran algo de seguridad complicaba un poco el lance, aún así, como digo, el primer asalto se libró con éxito aunque ya no nos quitábamos de la cabeza el compromiso del camino de vuelta y el reencuentro con la dichosa rampa.

La reanudación del camino resultó exigente debido a los continuos barrizales y el hielo de algunas zonas pero muy divertido.
Tuvimos sus buenas subidas:





Con sus correspondientes bajadas, y unas vistas impresionantes de nuestra Sierra y nuestro monte.



Llegados de nuevo a la rampa del inicio del camino y ya, con casi 9 kilómetros de continuas subidas y bajadas, hielo y barro nos encontrábamos con la única imagen que no quisiéramos haber visto en ninguno de los casos. Una chica de unos 25 años resbalaba en la dichosa rampa comenzando a descender peligrosamente unos metros bajo la atenta mirada de su acompañante, y es ahí donde Cristina haciendo acopio de muchas agallas y valor descendía prácticamente hasta la altura de la muchacha para ofrecerle de apoyo su bastón de marcha nórdica frenando así lo que sería sin ninguna duda un accidente seguro.



Formando una pequeña cadena encabezada por Cristina y Jose la joven volvía a poner el pie en tierra firme y seca y nosotros cruzábamos de nuevo la pista con una diferencia, en el otro extremo surgía una heroina nueva, un ejemplo de tesón y coraje, la mención de honor del día se la llevaba Cristina, que con su valerosa acción evitaba una desgracia.




El resto de la jornada transcurrió sin mayores sobresaltos en "La Barranca", lugar donde comimos y seguimos fotografiando grandes vistas.



Aún todavía a última hora del día nuestra particular heroina del día se quedaba con las ganas de probar las tirolinas que hay en la zona, menuda cuerda tiene la muchacha.

En definitiva un día de los de guardar en el recuerdo.