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lunes, 23 de abril de 2012

Rock and Roll Madrid Maratón 2012- La Crónica.


La foto de aquí arriba muestra lo que ha sido la hora previa de una carrera inolvidable, rodeado de amigos runners-bloguers y de un ambiente muy especial e inigualable.

Zapatazo de despertador a las 5:45, desayuno a las 6 y ultimación de preparativos. Casi todo estaba listo desde dos días antes pero quedaba el protocolario repaso final.

Antes de salir a Banco de España descorchaba la última botella de isotónico antes de la gran cita, muchos nervios e ilusión, repasando todo lo vivido desde primeros de año, los entrenos más duros y los más divertidos, aún así consciente de que han faltado más tiradas largas y que tocará sufrir, el ritmo está memorizado y la cabeza fría… Vamos a Cibeles.

La cita en Cibeles fué un constante ir y venir de saludos a amigos, a Sergio de El gato con botas, que resultó ser el más madrugador, fuimos el primero en saludar Isa, que se venía de soporte gráfico y ropero, y yo. Después la llegada masiva del resto de amigos daba como fruto la gráfica del inicio de la entrada, espectacular, todo un aliciente compartir con todos ellos las andanzas de una preparación de este calibre y la hora previa ya en persona.

A las 9 de la mañana iniciábamos la andadura, la encuesta publicada en este blog daba un 41% de amigos que votaban por un día de no más de 15º y nublado, pues bien, la temperatura media durante de la carrera la tuvimos en 21º y las nubes nos taparon parcialmente el sol dando unas condiciones idóneas para la práctica del running.

Los 3 primeros kilómetros en subida por la Castellana pude disfrutarlos de lleno con Jose que participaba en el 10K y salía reservón para, en la segunda parte del recorrido dar el hachazo a los keniatas, buena estrategia. Este tramo me vino de perlas para liberar de manera definitiva toda la tensión y coger mi ritmo de carrera, la aventura había comenzado por fin.

Tras la despedida en el kilómetro 3,5 de Jose el periplo continuaba en solitario, los kilómetros caían como debía ser, solos, sin enterarme, algunos pasaban desapercibidos, a un ritmo perfecto para acabar la carrera en 4 hora sin despeinarme, dependiendo de como fuera más adelante incluso una subida de ritmo podría probarse atendiendo a los objetivos por orden en esta prueba, 1º acabarla, 2º bajar las 4 horas, 3º bajar mi MMP de 3:50, el tiempo iría diciendo.

En el kilómetro 15 saludaba a Isa que, incombustible, animaba sin parar a todos los participantes, aprovechando para hacerle entrega de la
cinta del pulsómetro ya que para en este compromiso se decidía a abandonarme y no darme la lectura durante la carrera, buena gana de llevar un gadget que no hacía más que molestar.

Llegados a la CdC llegaba a mi gusto la primera piedra de toque seria de la carrera, pues bien, se pasó con nota, segundo año consecutivo sin sufrirla, el mito comienza a disiparse, continúo respetándola pero ya no me asusta, a la salida y ya encarando la Puerta del Angel, mientras bordeaba las duchas colocadas a la entrada a la cuesta Isa me sorprendía con sus ánimos y la cámara de fotos.


Pasada la CdC y la Av. de Portugal subíamos hacia el Po de Extremadura, el ambiente volvía a calentarse después del silencio de la CdC, el Rock está muy bien pero me sigo quedando con las palmas del público.

Llegados al kilómetro 34 llegaba "El Muro" de asfalto y el Tío del Mazo venía sacudiendo en forma de calambres en la zona comprendida entre el talón de aquiles y la parte baja del gemelo, conclusión, entendía que el susodicho Tío me estaba avisando que me estaba quedando sin piernas, que aún siguiendo una preparación correcta, seguramente no haya sido suficiente para afrontar como hasta el momento la carrera, no había más que hablar, parada a estirar, Réflex y a continuar más dosificado, resultado, el resto de la carrera fué un auténtico disfrute y un deleite para los sentidos.

La llegada al Retiro, épica, me mostraba en el lado derecho del público a Isa y a mi hijo David que en un principio no tenía previsto venir a verme este año, en el kilómetro 42 en el lado izquierdo oía el grito de ánimo de Jose proponiéndome un partido de fútbol para la tarde, y yo, por no hacerle el feo le decía que vale, eso sí, me pediría de portero porque no creo que estuviera para subir mucho la banda.


Paraba el crono en 4:24:32 y lo más grande llegaba a la hora de la recogida de la ansiada medalla cuando me la colgaba del cuello Cristina, la mujer de Jose, que este año participaba en la carrera como voluntaria. Fundiéndonos en un lacrimógeno y emotivo abrazo ponía el broche final a mi sexto Maratón, a mi gusto, el mejor, el más divertido por el ambiente y el más emotivo por la compañía y los apoyos recibidos tanto en persona como posteriormente por emails, teléfono, etc.




Será que el paso de los Maratones me va dando una perspectiva distinta de los mismos, me hace vivirlos con otra cabeza, ya no voy buscando el crono, es más, notareis que ha habido algo que me ha estado "preocupando" durante los últimos meses y de la cual no he hablado en toda la crónica, la rodilla izquierda, no ha dicho esta boca es mía en toda la carrera aunque la tenía muy presente, en ningún momento he dudado en abandonarlo todo si daba una voz más alta que otra. Seguramente si en el 34 hubiera seguido la política que llevaba en 2009 con mi segundo Maratón dudo mucho que hubiera finalizado. Era consciente 100% de mis limitaciones y las he llevado hasta donde había que llevarlas, en conclusión , un Maratón perfecto, el año que viene si todo va como debe ir, quiero más, sin duda.