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martes, 17 de agosto de 2010

Rodaje largo en El Retiro, una experiencia inolvidable

Esta mañana ha quedado con mi compañero Andrés para marcarnos un rodaje largo por este maravilloso parque.

Como he llegado con bastante tiempo de antelacion a la micro kedada me he tomado la libertad de marcar una vuelta de reconocimiento para otear el terreno y dar un informe detallado a Andrés antes de comenzar juntos.

Tras dar la vuelta comprobé con gusto que mi compañero acababa de llegar en su moto y disponía a despojarse del chándal para comenzar, en su rostro se podía ver las ganas de hacer algo grande hoy, de sorprenderme a mi y a sí mismo, y vaya si lo ha conseguido.

La primera vuelta la dábamos en el sentido de las agujas del reloj cogiendo la cuesta del Angel Caido hacia abajo y tras la observación de Andrés diciéndome que le daba la impresión de estar subiendo continuamente le hice la proposición de ir a la contra en la segunda vuelta para que probara ya que nunca la había dado en esa dirección.

La segunda vuelta la dábamos en sentido contrario a la primera, y la tercera, a pesar de que se le estaban haciendo las vueltas así mas largas, no en vano el Angel Caido pasa factura, tambien la dábamos con la gran cuesta hacia arriba.

Pero lo mejor vino cuando íbamos finalizando la tercera vuelta (que para mi era ya la cuarta) y me dice el compi que le vamos a echar dos pelotas y nos vamos a subir el Angel por tercera vez, en ese momento lo que para mi era un rodaje largo mas, suave, para ir acumulando fuerza y kilómetros, se transformaba en una auténtica gozada acompañando a un atleta popular que quería traspasar barreras, nunca había realizado 16 kilómetros y se encaminaba a ellos, con sufrimiento, mucho sufrimiento pero con la conviccion de que iba a sacar el reto adelante, que no le importaba el turno nocturno que acababa de realizar, el ayuno, el cansancio, sólo quería probarse, crecer como atleta y persona y ese sagrado momento me lo estaba regalando en exclusiva a mi que me estaba viendo reflejado en un espejo cuando le miraba a los ojos, con esa mirada de sufrimiento y determinación que tenemos todos los corredores que amamos este deporte.

Finalmente coronamos con éxito el reto, y me iba a la ducha con 20 kilómetros mas en la saca en 1:52:00 y un nudo en la garganta originado por la emoción vivida en un entreno que se me ha quedado en la retina para siempre.