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miércoles, 5 de septiembre de 2012

Camino de Santiago: Etapa 5 Pedrouzo-Santiago de Compostela. La Crónica.

Última etapa. Nos levantábamos un poco antes (6:15) para bajar a desayunar y comenzar lo antes posible para llegar a una hora decente a Santiago. Hoy afrontábamos 20 kilómetros sobre plano, muchas emociones a la llegada y la recogida del documento que nos acreditaría oficialmente como peregrinos.


A primera hora atravesábamos los últimos bosques de eucalipto hasta Labacolla de cuya población toma el nombre el aeropuerto de Santiago y desde el que se empiezan a oir los motores de los aviones, nos acercábamos a la "civilización".

Llegados al Monte Do Gozo nos quedaban 4,7 kilómetros hasta la Catedral, siguiendo una fuerte bajada llegábamos al casco urbano de la ciudad.


A medida que nos acercábamos al casco antiguo las emociones parecían brotar por sí mismas, la gente en la ciudad contempla al peregrino en algunos casos incluso con admiración, entre algunos comentarios como "¡Qué locura por Dios!" o, "¡Ya lo teneis, chicos!"



Diez escasos pasos nos separaban de la Plaza del Obradoiro llegados a este portalón en el que nos recibían a ritmo de gaita.


Hay dos momentos inolvidables que he pasado en mi vida, uno fué el nacimiento de mi hijo, el más grande. El otro es cruzar la meta de cualquier Maratón. Ahora añado la llegada a Santiago tras atravesar a pie media Galicia acompañado de mi familia y poder estrecharles en un largo y emotivo abrazo en el medio del Obradoiro afirmándonos que esta experiencia no se nos borrará jamás de la memoria...


En este tubo de cartón guardamos el reconocimiento al esfuerzo en estos cinco días.


Después nos íbamos al hotel donde dejamos el coche y tras la ducha reparadora y una buena comida descansábamos el resto del día.

Al día siguiente nos levantamos a una hora prohibitiva para lo que habíamos madugado los días anteriores y a las 12 estábamos de nuevo en la Catedral de Santiago para escuchar la misa del Peregrino y ver el famoso botafumeiro, por cierto, espectacular.


Después turismo total, compras, paseo donde cambiamos los bastones y las mochilas por bolsas con quesos de tetilla y tartas de Santiago y una copiosa y nutritiva comida con buenos mejillones y pulpo de la tierra.



El pasado día 29 volvíamos a Madrid dejando atrás posiblemente las mejores vacaciones de nuestras vidas. Gracias Galicia.


Y por supuesto, para los más curiosos la ruta por Wandermap.


Ruta en bici 1807460 - powered by Wandermap