Seguidores

lunes, 26 de abril de 2010

Mapoma 2010: La Crónica

5:45 de la mañana y el despertador comenzaba a protestar aunque en esta ocasion la delantera se la había tomado porque 15 minutos antes ya tenía los ojos como el plato de pasta que me esperaba para desayunar.
Visita a la báscula para continuar con el seguimiento a la dieta y sus consecuencias en el peso y como púgil antes del combate me alzaba en ella marcando 74,2 kg.
Despues, el prometido desayuno con la pasta y el plátano maduro para continuar con el ritual previo a todas las carreras, colocacion de dorsal, envasilinamiento de ciertas partes dadas a rozarse, impregnamiento en bronceador porque a las 7:30 de la mañana el termómetro marca ya 15 graditos y la cosa promete ser templada, etc...
A las 7:55 cogemos el Metro en La Elipa rumbo a Banco de España.

El ambiente en principio bastante tranquilo hasta la llegada a Principe de Vergara donde el vagon se animó en serio.

La llegada a la estacion objetivo ya era un espectáculo, todo lleno de corredores y el típico olor a Reflex de las grandes ocasiones.
Antes de nada nos acercamos a Correos a ver si llegábamos a tiempo de conocer a algun blogger, y tuvimos la suerte de encontrar alli todavia a Fara, Victor, Jan, Pepe y Juan, fué una pena no poder disfrutar un poco mas del intercambio de opiniones pero el tiempo apremiaba, aun asi estaré pendiente de la próxima quedada.
Despues de saludar a los compañeros brevemente comenzaba la sesion de fotos y estiramientos suaves.
Una foto en La Diosa Cibeles.

Calentamiento suave en forma de trote "Barredorayuntamiento".

Y unos estiramientos tambien muy suaves para ir "entonando" la armadura.

A menos diez posicionamiento estratégico en línea de salida y a esperar.

A las 9 pistoletazo de salida y comienza la subida por la Castellana, reconozco que me mostré muy crítico con la celebracion de dos carreras muy dispares una de otra de manera simultánea pero a la hora de la verdad no he visto ningun problema en la salida ni durante las 3,7 km en los que compartiamos circuito, es mas, la despedida de ambas carreras en Rafael Salgado fue de poner los pelos de punta con los participantes de la 10 K ovacionando a los maratonianos, sencillamente magnífico.

Los kilómetros discurrían sin pena ni gloria en el primer cuarto de carrera, me sentía cómodo y algo reservon viendo que el día no iba a dar tregua en el campo temperatura y que eso se podía pagar.

En el km 15 primer encuentro con la familia que me esperaba en la esquina de Guzman el Bueno con Alberto Aguilera, eso da mucho fuelle, si señor.

Pasado Sol y navegando por la calle Mayor saludo a Fara, que estaba muy atenta a la aparicion de los amigos maratonianos.

En el kilómetro 20 mi cerebro escanea a mi cuerpo y me manda un aviso: Cuidado, algo no va bien, no se que es porque estoy muy concentrado en la carrera, pero las sensaciones del principio han desaparecido y esa seguridad parece que se ha esfumado.
No obstante atravieso el Medio Maraton en 1:50 y físicamente no encuentro molestias aunque la sensacion general no es de la comodidad que sentí por ejemplo, el año pasado.

Primera leccion: Cada carrera es una historia distinta.

En Principe Pio me vuelvo a encontrar con Isa y David, el ambiente aqui es muy emotivo, son los últimos gritos de ánimo hasta llegar a la Casa de Campo, el lugar donde el silencio se hace dueño de la carrera.

En el kilómetro 26 el aviso del cerebro de 6 km antes toma forma, mi biceps femoral derecho, éste se sube obligándome a parar y estirar, ahí es donde me doy cuenta realmente de lo que está ocurriendo, no es mala preparacion ni falta de mentalidad, es el calor, mi gran enemigo de siempre el que está acabando con mis aspiraciones muy lentamente.

Segunda leccion: Muchísimo ojo con el calor.

Lo que en un principio tenía planeado como un parentesis en el ánimo hasta pasar la Puerta del Angel se convirtió en un paseo por la Casa de Campo llamando por móvil a Isa para que no se preocupara y decirle que la espera en el Puente del Rey posiblemente se alargaría dados los acontecimientos.
Pasada la subida de Puerta del Angel volvía a ir cogiendo lentamente el ritmo temiendo lo que se avecinaba y que mentalmente el mazazo de calor me había pasado una factura muy alta.
Lo que en un principio pasaba por un objetivo de realizar un tiempo entre 3:30, 3:45 se había convertido en una lucha sin cuartel por terminar la carrera de la forma mas digna posible.

Mi objetivo básico en Maraton siempre es terminarlo, pero como todo ser humano me gusta ponerme siempre mas metas y en este maravilloso deporte no hay otra que la lucha contra el crono, y esa estaba perdida 16 kilómetros antes de meta.

Tercera leccion: El crono no es lo mas importante.

Tras 14 kilómetros debatiendome entre el trote y el paso el último kilómetro y medio pasé decididamente al ataque para llegar con gesto altivo al Retiro, lugar donde amigos y familiares me esperaban para dedicarme un sincero abrazo y un gesto de gratitud al entregarles mi último gran esfuerzo del día.

Al final 4:23:06 por mi crono, 4:30 por Mapoma, mera anecdota ésta del crono si tenemos en cuenta lo pasado hoy en Madrid.

Al llegar a casa nueva visita a la báscula, a pesar de todo el líquido ingerido y de la leve recuperacion de camino a casa la báscula señalaba 72,4 kg. Un dato sintomático.

Cuarta leccion: De alguna manera he aumentado mi espíritu de sacrificio asi que por todo ello por qué no decirlo: GRACIAS MAPOMA.